Todas las semillas que vas a encontrar a la venta en esta tienda las producimos nosotros de manera agroecológica en nuestra casa en islas del delta del Paraná y, en el caso de las hortalizas, son de variedades antiguas y de polinización abierta.
Sólo reproducimos semillas de las cuales conocemos su origen, y no vendemos semillas que no sean de producción propia.
Ninguna de estas variedades proviene de híbridos industriales ni OGMs.
Además, no están curadas ni presentan ningún tratamiento químico.
Nuestro banco es un banco vivo, resembramos las semillas cada año, y realizamos pruebas de germinación periódicamente.
Nos esforzamos además de mantener el pool genético amplio y evitar la erosión genética, guardando siempre semillas de muchos individuos de la misma variedad (no sólo de una o dos plantas): de esa manera la información genética es amplia y las plantas son más resilientes.
No creemos en el patentamiento de la vida ni en la propiedad intelectual de la semilla, no somos dueños de estas variedades. Son un legado de nuestros ancestros, patrimonio de la humanidad. Creemos en su libre reproducción, intercambio y comercio.
Al comprar estas semillas, no estás pagando por ellas sino por el trabajo de cultivarlas, cosecharlas, almacenarlas y envasarlas, para que lleguen a tus manos en óptimas condiciones, listas para ser sembradas.
Al comprar estas semillas y reproducirlas estás también colaborando con la propagación y conservación de la agro-biodiversidad.
"Las semillas son un regalo de la naturaleza, de las generaciones pasadas y de las diferentes culturas. Es nuestro inherente deber y responsabilidad protegerlas y transmitirlas a las futuras generaciones. Ellas son el primer eslabón de la cadena de los alimentos, la personificación de la diversidad biológica y cultural y un almacén para la futura evolución de la vida. "
Manifiesto sobre el futuro de las semillas
